Las interrupciones eléctricas que todavía afectan a usuarios de las tres empresas distribuidoras de electricidad no responden, según el Gobierno, a una política deliberada de apagones programados, sino principalmente a averías en las redes, fenómenos meteorológicos y mecanismos de protección del sistema.
Así lo afirmó el viceministro de Energía Eléctrica, Ricardo Guerrero, quien sostuvo que el nivel de abastecimiento del servicio supera actualmente el 97 % y que el porcentaje restante de energía no servida está asociado fundamentalmente a fallas técnicas y operativas.
Guerrero explicó que desde 2020 dejó de utilizarse la clasificación de los circuitos como criterio para decidir cuántas horas de electricidad recibe cada zona. Aunque esa categorización continúa apareciendo en informes técnicos, aseguró que actualmente se utiliza principalmente con fines operativos y de planificación.
Averías en las redes
Entre las principales causas de interrupciones mencionó la caída de árboles y ramas sobre líneas eléctricas, postes afectados por condiciones meteorológicas y otras averías en las redes de distribución.
“Una rama golpea un cable y provoca un apagón. Eso puede tardar hasta dos días en resolverse y la gente cree que deliberadamente se le está dando apagones”, explicó el funcionario.
El problema puede ser más frecuente en zonas rurales o sectores con abundante vegetación, donde la proximidad de árboles a las redes incrementa el riesgo de fallas.
Las estadísticas de las propias distribuidoras muestran que las averías continúan siendo un desafío importante. Durante 2025, las tres EDE recibieron un promedio de 93 reportes de fallas por hora, asociados tanto a problemas técnicos como a factores externos, entre ellos árboles sobre las líneas, accidentes y sobrecargas de circuitos.
Redes tuvieron que adaptarse a mayor suministro
Guerrero recordó que al inicio de la actual gestión existían redes que, según su explicación, no estaban preparadas para recibir niveles elevados de suministro continuo.
Entre 2021 y 2024, indicó, las distribuidoras tuvieron que intervenir numerosos puntos de conexión, empalmes y otros componentes de la infraestructura que comenzaron a presentar fallas ante el aumento de la electricidad servida.
En algunos casos, explicó, fue necesario sacar temporalmente circuitos de operación para realizar reparaciones, situación que generaba interrupciones aunque existiera suficiente generación disponible.
El crecimiento de la demanda también continúa ejerciendo presión sobre las redes. Durante el verano de 2026, algunas distribuidoras reportaron sobrecargas en circuitos que obligaron a realizar maniobras e interrupciones para evitar daños mayores en la infraestructura.
Deslastre para proteger el sistema
Otra causa señalada por el viceministro es el deslastre de carga, un mecanismo automático o programado utilizado para preservar la estabilidad del sistema cuando se producen desequilibrios entre generación y demanda.
Ese tipo de protección puede sacar momentáneamente de servicio determinados circuitos para evitar fallas mayores en centrales o en la red eléctrica.
Guerrero afirmó que este tipo de interrupciones se ha reducido considerablemente, aunque todavía puede producirse en determinadas circunstancias.
Mayor abastecimiento también aumenta pérdidas
El funcionario reconoció, sin embargo, que la decisión de abastecer de forma más continua a sectores que históricamente recibían menos horas de electricidad ha tenido un costo financiero para las distribuidoras.
Según explicó, ahora las EDE suministran más energía también en zonas donde persisten bajos niveles de pago o elevados índices de pérdidas.
“Ahora abastecemos más electricidad a los mismos que pagan poquito”, señaló Guerrero al referirse al efecto financiero que genera mantener un suministro más amplio.
A esa situación se suman otros problemas estructurales del sector, entre ellos las pérdidas técnicas y no técnicas y el desfase entre los costos del servicio y las tarifas cobradas a los usuarios.
El Gobierno sostiene que el objetivo es avanzar hacia un sistema con mayor continuidad y confiabilidad, mientras continúa fortaleciendo las redes de transmisión y distribución para responder al crecimiento de la demanda. El Ministerio de Energía y Minas ha incluido precisamente la modernización de estas infraestructuras entre las prioridades de su planificación energética.
