Las fronteras han adquirido un peso creciente dentro de las políticas de seguridad, migración y combate al crimen transnacional de distintos países.
Las respuestas, sin embargo, no son iguales. Mientras algunas naciones construyen barreras físicas o amplían la vigilancia tecnológica, otras han restringido determinados pasos fronterizos, reforzado controles migratorios o modificado temporalmente las condiciones para solicitar protección internacional.
República Dominicana, Chile, Perú, Ecuador y Panamá, junto con varios países del este y norte de Europa, forman parte de ese escenario.
República Dominicana amplía controles en la frontera con Haití
República Dominicana comparte con Haití una línea fronteriza de aproximadamente 391.6 kilómetros y durante los últimos años ha combinado presencia militar, controles migratorios y la construcción por etapas de una verja perimetral con componentes tecnológicos.
El proyecto incorpora en determinados tramos cámaras térmicas, fibra óptica, drones y sensores de movimiento, mientras el Gobierno continúa ampliando la infraestructura.
El pasado 5 de septiembre comenzó la construcción de 14.5 kilómetros adicionales en Jimaní, como parte de la segunda etapa de la verja.
Las autoridades dominicanas atribuyen al dispositivo fronterizo reducciones en actividades como contrabando, tráfico ilícito y robos en las zonas intervenidas, aunque esos resultados corresponden a evaluaciones oficiales del Gobierno.
En paralelo, la Dirección General de Migración informó que entre enero y agosto de 2026 fueron deportados 265,412 extranjeros en condición migratoria irregular, entregados a las autoridades haitianas a través de los pasos fronterizos establecidos.
Chile observó directamente la experiencia de Dajabón
Uno de los casos que establece una conexión directa con República Dominicana es el de Chile.
En enero de 2026, cuando todavía era presidente electo, José Antonio Kast visitó Dajabón junto al presidente Luis Abinader para conocer el funcionamiento de la verja perimetral y los sistemas de vigilancia desplegados en la zona.
Kast asumió la Presidencia chilena el 11 de marzo y posteriormente su Gobierno reforzó las operaciones en la frontera norte.
En su Cuenta Pública de 2026, el mandatario informó sobre la excavación de zanjas, utilización de drones, fortalecimiento del monitoreo fronterizo y coordinación con países vecinos frente al crimen transnacional y los cruces irregulares.
Las medidas chilenas responden a circunstancias propias y no constituyen una reproducción automática de la estrategia dominicana, aunque la visita a Dajabón confirmó el interés del nuevo Gobierno chileno por conocer esa experiencia.
Honduras también recorrió la verja
La política fronteriza dominicana recibió posteriormente la visita del presidente de Honduras, Nasry Asfura, quien recorrió Dajabón junto a Abinader a finales de agosto.
Durante la visita conoció el funcionamiento de la verja y las capacidades tecnológicas y militares desplegadas en la zona. El mandatario hondureño calificó públicamente la experiencia dominicana como una referencia para Centroamérica y el Caribe en materia de seguridad fronteriza.
Perú aumenta fiscalización migratoria
Perú también ha reforzado sus mecanismos de control.
En mayo comenzó a funcionar el Puesto de Verificación Migratoria de Cancas, localizado a unos 100 kilómetros de la frontera con Ecuador y destinado a ampliar las operaciones de fiscalización y verificación migratoria.
La Superintendencia Nacional de Migraciones informó además que durante los primeros meses de 2026 incrementó los operativos coordinados con la Policía y otras instituciones para identificar situaciones migratorias irregulares.
Ecuador utiliza cierres selectivos
En Ecuador, el Gobierno ha recurrido también al cierre temporal de determinados cruces dentro de su estrategia contra organizaciones criminales y el tráfico ilícito.
En julio fue reabierto el paso Macará-La Tina, entre Ecuador y Perú, después de permanecer cerrado durante unos seis meses. El Gobierno ecuatoriano había vinculado la medida a controles contra el tráfico de armas y al fortalecimiento de la presencia estatal.
El Darién registra fuerte caída del tránsito irregular
En Panamá, el foco se encuentra en las rutas migratorias del Darién.
La Organización Internacional para las Migraciones reportó que los movimientos irregulares a través de esa zona durante el primer semestre de 2026 disminuyeron 97 % respecto al mismo período de 2024.
La caída ocurre después de cambios en las políticas migratorias regionales, mayores controles y modificaciones en los patrones de movilidad, por lo que no puede atribuirse exclusivamente a una sola medida.
Europa mantiene fuertes controles en sus fronteras orientales
La tendencia también se observa en Europa, aunque dentro de un contexto geopolítico diferente.
Finlandia mantiene cerrados hasta nuevo aviso los pasos terrestres con Rusia. Helsinki sostiene que existe riesgo de que la migración sea utilizada como instrumento de presión contra el país y considera el fenómeno una amenaza para el orden público y la seguridad nacional.
En Polonia, las autoridades mantienen restricciones temporales para presentar solicitudes de protección internacional en determinados puntos de la frontera con Bielorrusia. Entre enero y mayo de 2026 registraron 215 intentos de cruce irregular, frente a más de 10,600 durante igual período de 2025, según cifras oficiales.
Letonia registraba más de 9,000 intentos de entrada irregular impedidos desde Bielorrusia al cierre de julio, mientras Lituania informó que hasta el 15 de septiembre había bloqueado 1,537 intentos durante 2026.
Estonia, por su parte, aplicó durante parte de este año cierres nocturnos en pasos con Rusia para concentrar mayores recursos en la vigilancia fronteriza.
Una tendencia común con realidades distintas
Las políticas adoptadas muestran una tendencia a otorgar mayor importancia a las fronteras dentro de las estrategias de seguridad nacional, pero las causas y los marcos legales son diferentes en cada país.
República Dominicana enfrenta las consecuencias de la prolongada crisis haitiana; Chile, Perú y Ecuador han relacionado parte de sus medidas con la migración irregular y el crimen transnacional; Panamá responde a los movimientos a través del Darién, mientras Finlandia y los países bálticos actúan dentro de un escenario marcado por sus tensiones con Rusia y Bielorrusia.
Por ello, las experiencias no son directamente comparables ni implican que migración irregular y criminalidad sean fenómenos equivalentes.
En el caso dominicano, lo que sí está documentado es que dos mandatarios latinoamericanos, Kast y Asfura, han recorrido la frontera para conocer el sistema implementado por República Dominicana, colocando la experiencia de Dajabón dentro de las discusiones regionales sobre control fronterizo.
