El Departamento de Defensa de Estados Unidos reconoció que el elevado consumo de municiones durante las operaciones militares contra Irán ha generado presión sobre sus inventarios estratégicos y expuesto dificultades para reponer con rapidez parte del armamento utilizado.
La información aparece en un informe del inspector general del Pentágono sobre la operación Furia Épica, en el que se advierte sobre cuellos de botella dentro de las industrias encargadas de fabricar y sustituir las municiones consumidas durante el conflicto.
Según el documento, el ritmo de utilización de determinados sistemas ha obligado al Departamento de Defensa a adoptar medidas para acelerar la producción y reforzar las reservas.
Informe contrasta con declaraciones previas
La evaluación se conoce después de que durante los últimos meses surgieran informaciones sobre una posible reducción de los inventarios estadounidenses, especialmente de misiles interceptores utilizados para responder a ataques iraníes.
La Administración de Donald Trump había rechazado previamente que Estados Unidos enfrentara problemas significativos de disponibilidad.
El propio mandatario aseguró en distintas ocasiones que el país disponía de grandes cantidades de municiones y, a principios de septiembre, afirmó que los inventarios eran prácticamente ilimitados.
El nuevo informe, sin embargo, señala que el volumen empleado durante las operaciones militares sí provocó una disminución en determinadas reservas estratégicas.
Industria enfrenta dificultades para reponer armamento
El documento identifica además limitaciones en la capacidad de producción de la industria de defensa estadounidense.
La fabricación de algunos tipos de municiones y sistemas de interceptación requiere procesos complejos y tiempos prolongados, lo que dificulta reemplazar inmediatamente las unidades utilizadas en operaciones de alta intensidad.
El Pentágono ha impulsado medidas para aumentar la producción y reducir esos tiempos, de acuerdo con el reporte.
Ataques iraníes causaron daños en instalaciones estadounidenses
El informe también detalla daños ocasionados por ataques iraníes y de grupos aliados contra instalaciones militares estadounidenses en distintos países de Oriente Medio.
Según el documento, fueron afectados edificios e infraestructuras en bases ubicadas en Kuwait, Baréin, Catar, Emiratos Árabes Unidos, Arabia Saudita, Irak, Omán y Jordania.
Entre las pérdidas materiales reportadas figuran cuatro aviones F-15 destruidos, un F-35 dañado, varios aviones cisterna KC-135 afectados y hasta 30 drones MQ-9 Reaper destruidos.
Estas cifras corresponden a la evaluación presentada por el Departamento de Defensa para el período analizado.
Más de 50,000 militares involucrados
El informe estima que más de 50,000 integrantes de las Fuerzas Armadas estadounidenses han participado en las operaciones relacionadas con el conflicto en el Golfo.
También señala daños en instalaciones diplomáticas estadounidenses en varios países como resultado de las represalias relacionadas con la guerra iniciada a finales de febrero.
La evaluación del Pentágono vuelve a poner el foco sobre uno de los principales desafíos de los conflictos prolongados: mantener suficientes reservas militares mientras la industria aumenta su capacidad para reponer el armamento utilizado.
