El Distrito Nacional concentra una parte significativa de la actividad económica y laboral de República Dominicana, pero el alto costo de la vivienda representa una barrera creciente para quienes trabajan en esta demarcación.
Hasta junio, el Distrito reunía el 53.1 % de los trabajadores formales del país, equivalentes a 1,309,153 personas, además del 33.3 % de los empleadores registrados en la formalidad.
La cantidad de trabajadores supera incluso la población residente registrada en el Censo de 2022, que ascendía a 1,029,110 habitantes, una diferencia que refleja el intenso desplazamiento diario desde otros municipios del Gran Santo Domingo y provincias cercanas.
Salario promedio no cubre la canasta familiar
El salario promedio mensual de los trabajadores formales del Distrito Nacional se situó en RD$46,683.60 a junio.
Sin embargo, la canasta familiar promedio de la región Ozama, que incluye al Distrito Nacional y la provincia Santo Domingo, alcanzó RD$56,939.95 durante el mismo período.
Esto representa una diferencia superior a RD$10,000 entre el ingreso promedio formal y el costo estimado de la canasta familiar.
A esta brecha se suma el costo de alquiler o compra de una vivienda en la capital, especialmente en las zonas de mayor demanda.
Alquileres superan con facilidad el salario promedio
En sectores del polígono central como Naco, Evaristo Morales, La Esperilla y Serrallés, las ofertas de alquiler para apartamentos oscilan aproximadamente entre US$900 y US$1,600 mensuales, dependiendo del tamaño, ubicación y características del inmueble.
Convertidos a pesos dominicanos, esos precios pueden superar ampliamente el salario promedio mensual de un trabajador formal.
En sectores como Bella Vista, Zona Universitaria, El Millón, Mirador Norte y Gascue también se observan alquileres que rondan entre RD$56,000 y RD$88,500, según ofertas inmobiliarias consultadas.
Estos montos ayudan a explicar por qué muchos empleados que trabajan en el Distrito optan por residir en municipios como Santo Domingo Este, Oeste, Norte o Los Alcarrizos.
Una vivienda de 100 metros supera los RD$14 millones
El costo de compra presenta una brecha todavía mayor.
Durante el primer semestre de 2026, el Distrito Nacional registró un precio promedio de RD$148,445 por metro cuadrado para apartamentos ofertados, el nivel más alto entre los municipios del Gran Santo Domingo, según datos del Registro de Oferta de Edificaciones.
A ese valor, un apartamento de 100 metros cuadrados costaría alrededor de RD$14.8 millones.
Si una persona destinara íntegramente el salario promedio mensual de RD$46,683.60 a pagar esa vivienda, sin considerar alimentación, impuestos, intereses, transporte ni otros gastos, necesitaría aproximadamente 318 meses, equivalentes a 26.5 años de salario.
En la práctica, el período sería considerablemente mayor porque ningún hogar puede destinar la totalidad de sus ingresos a la compra de una propiedad y los financiamientos hipotecarios incluyen intereses y otros costos.
Transporte refleja desplazamiento desde la periferia
La concentración de empleos en el Distrito también se refleja en la demanda del transporte público durante los días laborables.
Entre enero y junio de 2026, las estaciones de la Línea 1 del Metro ubicadas en Santo Domingo Norte movilizaron poco más de ocho millones de pasajeros, equivalentes al 38.6 % del total registrado en ese trayecto.
El 80.1 % de esos desplazamientos ocurrió de lunes a viernes.
En la Línea 2, las estaciones situadas en Santo Domingo Este y Oeste registraron 6.9 millones de usuarios durante el primer semestre, y el 83.5 % utilizó el servicio en días laborables.
El Teleférico también evidencia este patrón. Tres de las cuatro estaciones de su primera línea movilizaron alrededor de 1.1 millones de pasajeros, con cerca del 79 % de los viajes concentrados entre lunes y viernes.
Empleo concentrado, vivienda cada vez más distante
El contraste entre salarios, alquileres y precios de venta muestra uno de los principales retos urbanos del Gran Santo Domingo: el principal centro económico del país concentra buena parte de los empleos, pero cada vez resulta menos asequible como lugar de residencia para una parte importante de quienes trabajan allí.
Esto fortalece un modelo en el que miles de personas viven fuera del Distrito Nacional y deben desplazarse diariamente hacia la capital para trabajar, incrementando la presión sobre el transporte público y la infraestructura vial.
