El teléfono celular se ha convertido en una herramienta cotidiana para trabajar, estudiar, comunicarse y entretenerse, pero su utilización durante períodos prolongados puede generar molestias físicas cuando obliga al cuerpo a mantener posturas inadecuadas o repetir constantemente los mismos movimientos.
Las manos, muñecas, pulgares y el cuello figuran entre las áreas más afectadas por este tipo de sobrecarga.
Aunque no existe evidencia suficiente para afirmar que simplemente utilizar un teléfono durante muchas horas provoque inevitablemente una lesión, distintas investigaciones han encontrado una relación entre el uso frecuente del smartphone y un mayor riesgo de dolor musculoesquelético, especialmente entre usuarios jóvenes y quienes pasan varias horas al día escribiendo, desplazándose por redes sociales o sosteniendo el dispositivo. PubMed Central (PMC)
El pulgar realiza miles de movimientos repetitivos
Buena parte de la actividad realizada en un teléfono se concentra en los pulgares.
Escribir mensajes, desplazarse continuamente por una pantalla, seleccionar contenidos o mantener el dispositivo sujeto con una sola mano genera una repetición constante de movimientos que puede aumentar la carga sobre tendones y articulaciones.
Una revisión sistemática publicada en 2026 analizó 42 estudios que incluían a más de 67,000 personas y encontró que entre los problemas de mano y muñeca asociados con mayor frecuencia al uso del móvil aparecían la tenosinovitis de De Quervain, el síndrome del túnel carpiano y diferentes tipos de tendinitis. PubMed Central (PMC)
Los investigadores advierten, sin embargo, que muchas de estas asociaciones proceden de estudios observacionales. Esto significa que permiten identificar relaciones entre determinados hábitos y síntomas, pero no siempre demostrar que el teléfono sea la única causa de una lesión.
¿Qué es la llamada “WhatsAppitis”?
El término “WhatsAppitis” comenzó a popularizarse después de que en 2014 la revista médica The Lancet describiera el caso de una mujer que desarrolló dolor intenso en ambas muñecas después de pasar alrededor de seis horas respondiendo mensajes desde su teléfono.
Los médicos utilizaron el nombre de manera informal para describir una lesión relacionada con el uso excesivo de la aplicación. El Comercio
No se trata de un diagnóstico médico oficial independiente.
En la práctica, el término suele utilizarse para referirse a problemas por sobrecarga y movimientos repetitivos, especialmente inflamación de tendones de la mano y del pulgar.
Por eso resulta más preciso hablar de tendinitis, tenosinovitis u otros trastornos musculoesqueléticos concretos cuando existe un diagnóstico profesional.
La tenosinovitis de De Quervain, una de las más estudiadas
Una de las afecciones más vinculadas al uso intensivo del teléfono es la tenosinovitis de De Quervain, caracterizada por inflamación alrededor de los tendones que participan en los movimientos del pulgar.
Puede provocar dolor en el lado de la muñeca cercano al pulgar, sensibilidad, inflamación y molestias al agarrar objetos o realizar movimientos repetitivos.
La revisión publicada este año encontró nueve estudios relacionados con esta patología y el uso de teléfonos móviles. PubMed Central (PMC)
La evidencia también apunta a que la duración del uso, la forma de sostener el dispositivo, su tamaño y peso y la frecuencia de los movimientos del pulgar pueden influir sobre la aparición de molestias.
Una revisión centrada en estudiantes universitarios encontró prevalencias de dolor en muñeca, mano o pulgar que oscilaron entre 19.2 % y 68.7 %, dependiendo de la población y metodología de cada estudio. PubMed Central (PMC)
Estas cifras no significan que todos esos casos fueran causados exclusivamente por los celulares, pero sí muestran que las molestias son frecuentes entre usuarios intensivos.
El cuello también recibe una carga importante
La mano no es la única zona sometida a esfuerzo.
Mirar el teléfono durante largos períodos suele llevar a inclinar la cabeza hacia adelante, una postura que incrementa el trabajo de los músculos cervicales.
Diversos estudios han asociado ese hábito con dolor de cuello, hombros y parte superior de la espalda, fenómeno que popularmente se conoce como “text neck” o cuello de texto. PubMed Central (PMC)
Una revisión de evidencia biomecánica concluyó que el uso prolongado del smartphone puede contribuir a síntomas musculoesqueléticos en las regiones de cabeza y cuello, hombros y brazos, así como manos y pulgares. PubMed Central (PMC)
El problema no suele ser una posición aislada durante unos minutos, sino mantenerla de forma repetida durante horas y hacerlo diariamente.
Dolor, hormigueo y pérdida de fuerza son señales a vigilar
Las molestias iniciales pueden ser leves.
Entre los síntomas que pueden aparecer figuran dolor en el pulgar o la muñeca, rigidez, sensación de cansancio muscular, hormigueo, entumecimiento o disminución de la fuerza al sujetar objetos.
Cuando el problema está relacionado con el cuello, también puede existir dolor que se extiende hacia los hombros o brazos.
Un estudio realizado con estudiantes de medicina y enfermería encontró una asociación significativa entre mayor dependencia del smartphone y presencia de dolor cervical y molestias en manos y muñecas. PubMed
El dolor persistente, pérdida de fuerza, alteraciones de sensibilidad o inflamación importante merecen valoración médica, porque síntomas similares también pueden tener otras causas.
Reducir el uso puede mejorar algunas molestias
Un estudio prospectivo publicado en 2026 encontró que jóvenes clasificados inicialmente con uso problemático del smartphone presentaban más síntomas y alteraciones detectadas por ultrasonido en tendones de la muñeca.
Durante el seguimiento de seis meses, quienes dejaron de cumplir los criterios de uso problemático mostraron reducción del dolor y mejoría en algunos hallazgos ecográficos, mientras que quienes mantuvieron el patrón tuvieron síntomas más persistentes. PubMed
Esto refuerza la importancia de modificar los hábitos cuando aparecen molestias.
No es necesario eliminar completamente el teléfono, sino utilizarlo de una manera que reduzca la carga repetitiva.
Pausas y cambios de postura pueden ayudar
Los especialistas recomiendan evitar mantener durante períodos prolongados la misma postura, alternar las manos al utilizar el dispositivo y reducir el tiempo seguido dedicado a escribir o desplazarse por la pantalla.
También resulta útil elevar el teléfono más cerca del nivel de los ojos para disminuir la inclinación cervical, apoyar los brazos cuando sea posible y realizar pausas frecuentes.
Cuando escribir grandes cantidades de texto forma parte del trabajo o del estudio, utilizar una computadora, dictado por voz u otros métodos puede disminuir la repetición constante de movimientos del pulgar.
La aparición ocasional de molestias después de un uso prolongado no implica necesariamente una lesión grave. Sin embargo, normalizar el dolor recurrente tampoco es recomendable.
El celular no es en sí mismo el problema: son principalmente la duración, la postura y la repetición de movimientos los factores que pueden convertir un hábito cotidiano en una fuente de sobrecarga.
