El sangrado de las encías durante el cepillado es una situación relativamente frecuente, pero cuando aparece de manera reiterada puede constituir una señal de inflamación que merece atención.
El odontólogo Andrés López Roldán, director del Máster de Periodoncia y Osteointegración de la Universitat de València, explica que unas encías saludables no deberían sangrar habitualmente.
Cuando el problema es persistente, puede estar relacionado con una gingivitis, una inflamación que generalmente puede revertirse con tratamiento y una adecuada higiene oral. En casos más avanzados, podría tratarse de una periodontitis, enfermedad que afecta los tejidos y el hueso que sostienen los dientes.
Por qué pueden sangrar las encías
Una de las principales causas es la acumulación de placa bacteriana alrededor de los dientes y las encías, que puede desencadenar inflamación.
También existen factores que aumentan el riesgo o dificultan una correcta higiene, entre ellos el tabaquismo, determinadas características genéticas, el estrés, dientes apiñados o restauraciones que favorecen la acumulación de placa.
Si la inflamación progresa hasta convertirse en periodontitis, puede producirse pérdida del tejido que sostiene los dientes y, en situaciones avanzadas, llegar a provocar la pérdida de piezas dentales.
Relación con la salud general
La investigación médica también ha encontrado asociaciones entre la enfermedad periodontal y determinadas condiciones sistémicas, especialmente la diabetes y las enfermedades cardiovasculares.
En el caso de la diabetes, la relación puede producirse en ambas direcciones: un control deficiente de la glucosa puede favorecer una evolución más agresiva de la enfermedad periodontal, mientras una periodontitis activa puede dificultar el control metabólico en algunos pacientes.
Respecto a las enfermedades cardiovasculares, los especialistas investigan mecanismos relacionados con la inflamación y el posible paso de bacterias orales al torrente sanguíneo. Ambas condiciones también comparten factores de riesgo como el tabaquismo y la obesidad.
Estas asociaciones no significan que el sangrado de encías provoque directamente estas enfermedades, pero refuerzan la importancia de mantener una adecuada salud bucal.
Cepillado y limpieza entre los dientes
Para prevenir la gingivitis y reducir el riesgo de periodontitis, los especialistas recomiendan mantener una higiene oral constante.
El cepillado debe realizarse de forma eficaz al menos dos veces al día, acompañado de limpieza entre los dientes mediante seda dental o cepillos interdentales, zonas a las que un cepillo convencional no siempre consigue llegar.
El hecho de que el cepillo sea manual o eléctrico es menos relevante que utilizarlo correctamente y eliminar de manera adecuada el biofilm acumulado.
También se recomienda realizar controles periódicos con el odontólogo, incluso cuando no existan molestias importantes.
Cuidado con colutorios y productos específicos
Existen dentífricos y enjuagues diseñados para personas con problemas de encías, pero su utilización dependerá de las necesidades de cada paciente.
López Roldán advierte que determinados colutorios antimicrobianos no deberían emplearse de manera continuada sin indicación profesional, ya que algunos pueden provocar manchas dentales o alterar el equilibrio de la microbiota oral.
Por ello, cuando el sangrado aparece de manera recurrente, aumenta o se acompaña de inflamación, movilidad dental, dolor o mal aliento persistente, lo recomendable es acudir al odontólogo para determinar la causa y establecer el tratamiento adecuado.
