Una devastadora riada en la región fronteriza entre Nepal y el Tíbet chino dejó al menos 160 personas muertas y más de 700 desaparecidas, según los balances disponibles hasta el cierre del miércoles.
Las autoridades nepalíes habían recuperado 157 cadáveres, mientras que China confirmó otros tres fallecidos en el condado tibetano de Gyirong, una de las áreas afectadas por el desastre. Los equipos de emergencia continuaban las labores de búsqueda ante el temor de que el número de víctimas siga aumentando.
La crecida afectó con especial intensidad el distrito nepalí de Rasuwa, próximo a la frontera con China, donde el agua, el lodo y las rocas arrasaron viviendas, carreteras, instalaciones eléctricas y otras infraestructuras.
Cientos de turistas permanecen desaparecidos
El impacto de la emergencia ha sido especialmente grave debido a la elevada cantidad de viajeros que se encontraban en la zona.
Las autoridades de turismo de Nepal reportaron cientos de visitantes sin localizar, incluidos ciudadanos de India, Estados Unidos, Australia, Reino Unido y Canadá, entre otras nacionalidades. También permanecían desaparecidos integrantes de los organismos de seguridad y trabajadores de proyectos hidroeléctricos.
Por su parte, las autoridades chinas informaron de 265 personas desaparecidas en Gyirong.
Las cifras permanecen bajo verificación debido a los daños en las comunicaciones y al aislamiento de varias comunidades, por lo que las autoridades no han podido determinar todavía cuántas de las personas reportadas inicialmente como desaparecidas se encuentran realmente en peligro.
Desprendimiento de hielo y rocas, principal hipótesis
Las causas exactas de la catástrofe continúan bajo investigación.
Evaluaciones preliminares apuntan a que el colapso de una masa de hielo y rocas en una zona glaciar del Himalaya habría provocado una avalancha que alcanzó el río Lhende y generó posteriormente una violenta crecida cargada de sedimentos.
Inicialmente se informó de un posible terremoto de magnitud 4.4 poco antes de la inundación. Sin embargo, el Servicio Geológico de Estados Unidos indicó posteriormente que la señal sísmica registrada pudo haber sido causada por el propio colapso de roca y hielo y no necesariamente por un terremoto que desencadenara el desastre.
Las autoridades también continúan evaluando la posible participación de otros fenómenos relacionados con glaciares y acumulaciones de agua en la zona.
Graves daños en infraestructura
La fuerza de la corriente destruyó carreteras, viviendas, puentes y proyectos hidroeléctricos en diferentes puntos del norte de Nepal.
Las interrupciones eléctricas y de telecomunicaciones, junto con los daños en las vías de acceso, han complicado las operaciones de búsqueda y rescate. En algunas de las zonas más afectadas, los helicópteros tuvieron dificultades incluso para encontrar lugares seguros donde aterrizar.
El Gobierno nepalí movilizó al Ejército, la Policía, equipos médicos y aeronaves para trasladar a los heridos y buscar a las personas desaparecidas.
China también desplegó cientos de rescatistas y vehículos para intentar llegar al área de Gyirong, donde carreteras y comunicaciones quedaron severamente afectadas.
Comunidad internacional ofrece asistencia
Naciones Unidas anunció la movilización de personal y suministros para apoyar a las comunidades damnificadas, mientras otros países comenzaron a dar seguimiento a sus ciudadanos reportados como desaparecidos.
La Unión Europea activó además el sistema satelital Copernicus para contribuir al levantamiento de información sobre las áreas afectadas.
La Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja anunció recursos de emergencia para apoyar las operaciones humanitarias en Nepal.
Las labores de búsqueda continuaban durante la noche, mientras las autoridades advertían que el balance de víctimas seguía siendo provisional.
