La construcción de la nueva Terminal Sur del Aeropuerto Internacional de Las Américas, José Francisco Peña Gómez (AILA) ampliará de forma significativa la capacidad de atención de pasajeros y aeronaves en una de las principales terminales aéreas del país.
El proyecto contempla la incorporación de ocho nuevos puentes de embarque y desembarque, que permitirán conectar directamente las aeronaves con la terminal y reducir la dependencia de autobuses para trasladar pasajeros hacia posiciones remotas.
Con esta ampliación, el AILA pasará de los nueve puentes actuales a un total de 17 puentes de embarque entre la terminal existente y la nueva infraestructura.
Más posiciones para aeronaves
La Terminal Sur dispondrá además de 10 nuevas posiciones de estacionamiento, tres de ellas bajo el sistema MARS (Multi Aircraft Ramp System).
Este tipo de posición permite adaptar el espacio según el tamaño de la aeronave. Puede ser utilizada por aviones de fuselaje estrecho, como Boeing 737 o Airbus A320, o configurarse para recibir aeronaves de mayor tamaño, entre ellas Boeing 787 o Airbus A350.
La flexibilidad de estas posiciones permitirá aprovechar mejor la plataforma y responder con mayor eficiencia a las necesidades operativas del aeropuerto.
Mayor capacidad para vuelos de largo alcance
La incorporación de posiciones MARS adquiere especial relevancia ante el crecimiento del tráfico aéreo y la llegada de aeronaves de mayor capacidad desde mercados internacionales.
La nueva infraestructura podrá atender varias aeronaves de fuselaje ancho de manera simultánea, dependiendo de la configuración utilizada en cada momento.
Actualmente, la terminal existente cuenta con cinco posiciones MARS. Con las tres nuevas previstas para la Terminal Sur, el AILA alcanzará ocho posiciones de este tipo.
AILA ampliará su capacidad total
Con la entrada en funcionamiento de la nueva terminal, el aeropuerto contará con una capacidad global de 40 posiciones de estacionamiento para aeronaves entre las instalaciones actuales y las nuevas.
La ampliación busca mejorar la fluidez de las operaciones, aumentar la cantidad de vuelos que pueden ser atendidos de manera simultánea y ofrecer una experiencia más cómoda a los pasajeros.
El proyecto forma parte del proceso de modernización de la infraestructura aeroportuaria dominicana y responde al crecimiento sostenido del movimiento de viajeros y operaciones aéreas en el país.
