Las autoridades de República Democrática del Congo autorizaron la liberación de una embarcación que había sido inmovilizada en las proximidades de Kinshasa ante la sospecha de posibles casos de ébola entre sus ocupantes.
El ministro congoleño de Salud, Roger Kamba, informó que las pruebas realizadas a siete personas que presentaban síntomas compatibles con la enfermedad resultaron negativas, por lo que no se confirmó ningún caso a bordo.
La embarcación había sido interceptada a unos 65 kilómetros de Kinshasa luego de que el sistema de vigilancia sanitaria recibiera una alerta que inicialmente indicaba que el barco procedía de Kisangani, una de las zonas relacionadas con el actual brote.
Sin embargo, tras las verificaciones realizadas con la tripulación y los pasajeros, las autoridades determinaron que la nave procedía en realidad de la provincia de Mongala. El ministro señaló además que llevaba más de 21 días de navegación cuando fue detenida.
La alerta sanitaria también estuvo relacionada con el fallecimiento de una persona que había abandonado previamente la embarcación y presentaba síntomas como fiebre, diarrea y vómitos. Al no haberse tomado muestras antes de su muerte, las autoridades no pudieron determinar si estaba infectada con el virus.
Después de realizar los análisis correspondientes y descartarse contagios entre las personas examinadas, las autoridades permitieron que la embarcación y sus ocupantes continuaran su recorrido.
Kamba aseguró además que hasta el momento no se han detectado casos de ébola en Kinshasa, aunque el dispositivo de vigilancia instalado río arriba de la capital permanecerá activo como medida preventiva.
El incidente se produce mientras República Democrática del Congo enfrenta un brote de enfermedad por el virus de Bundibugyo, declarado en mayo de 2026 y que se ha extendido por varias provincias. Según la OMS, al 4 de agosto se habían confirmado 3,973 casos y 1,801 fallecimientos en cinco provincias del país.
Las autoridades sanitarias, junto con la Organización Mundial de la Salud y Africa CDC, mantienen operaciones de vigilancia, seguimiento de contactos, diagnóstico y atención médica para contener la propagación del brote.
