El Banco Central de la República Dominicana (BCRD) elevó su tasa de política monetaria (TPM) de 5.25 % a 5.50 % anual, tras varios meses sin modificaciones, en una decisión preventiva frente al aumento de los riesgos inflacionarios asociados principalmente al encarecimiento del petróleo y a un escenario internacional más complejo.
El incremento de 25 puntos básicos, aprobado en la reunión de política monetaria de septiembre, también llevó la tasa de la facilidad permanente de expansión de liquidez —repos a un día— a 6.00 %, mientras los depósitos remunerados de corto plazo subieron a 4.75 %.
El BCRD explicó que busca preservar el anclaje de las expectativas de inflación y evitar que los actuales choques de oferta provoquen efectos más persistentes sobre los precios.
Sin embargo, economistas consultados advierten que la medida podría traducirse gradualmente en tasas bancarias más elevadas, menor dinamismo del crédito y una moderación de sectores de la economía especialmente dependientes del financiamiento.
Petróleo y presiones externas influyen en la decisión
El Banco Central señaló entre los principales factores de riesgo el aumento de los precios internacionales del petróleo y sus derivados, relacionado con la evolución del conflicto en Medio Oriente.
También mencionó las disrupciones en el transporte internacional de mercancías y las condiciones climáticas adversas, factores que pueden incrementar los costos y trasladarse posteriormente a los precios internos.
La inflación interanual dominicana se situó en 5.13 % en agosto, después de alcanzar 5.67 % en junio, acercándose gradualmente al rango meta del Banco Central de 4 % ± 1 punto porcentual.
La inflación subyacente, que procura excluir algunos componentes más volátiles, se ubicó en 4.76 % interanual en agosto.
Economistas ven impacto sobre el crédito
El economista Rafael Espinal considera que el aumento de la tasa busca, además de contener expectativas inflacionarias, preservar el atractivo de los activos en pesos y reducir presiones potenciales sobre el mercado cambiario.
A su juicio, el contexto financiero internacional hacía necesario un ajuste de la política monetaria dominicana.
La economista Ellen Pérez Ducy, por su parte, entiende que uno de los objetivos de la decisión es evitar que una diferencia demasiado amplia entre las tasas dominicanas y las internacionales incentive movimientos de capital.
Sin embargo, mostró reservas sobre cuánto puede contribuir el incremento a reducir una inflación que, según explicó, tiene componentes relacionados con costos externos y factores de oferta.
Entre ellos citó el encarecimiento del petróleo, los cereales importados y otros insumos, además del comportamiento de los precios en servicios como salud, educación y hoteles, bares y restaurantes.
Préstamos podrían encarecerse
Uno de los principales canales mediante los cuales una subida de la TPM puede llegar a empresas y consumidores son las tasas de interés de los bancos.
En agosto, antes del nuevo ajuste monetario, la tasa activa promedio ponderada de la banca múltiple se encontraba en 14.08 %, mientras la tasa pasiva promediaba 7.37 %.
El crédito privado en moneda nacional registraba un crecimiento interanual cercano al 7.5 %, de acuerdo con el Banco Central. La entidad señala que esa expansión ha estado impulsada principalmente por el financiamiento a sectores productivos.
Pérez Ducy considera que tasas más elevadas podrían reducir todavía más el crecimiento de algunos tipos de préstamos, especialmente fuera del segmento hipotecario.
El efecto no necesariamente será inmediato ni uniforme: dependerá de cuánto del aumento de la tasa de referencia termine trasladándose a los préstamos comerciales, hipotecarios y de consumo.
Construcción e industria entre los sectores sensibles
La construcción aparece entre las actividades que podrían sentir con mayor intensidad un eventual encarecimiento del financiamiento, debido a la dependencia del sector de los créditos para desarrollar proyectos y financiar la adquisición de viviendas.
También la industria podría enfrentar un escenario más exigente, debido a que el mayor costo financiero coincidiría con aumentos en combustibles, transporte marítimo y algunas materias primas.
Espinal considera que, si las condiciones monetarias más restrictivas se mantienen durante un período prolongado, podrían tener efectos moderadores sobre el crecimiento del producto interno bruto.
La construcción ha sido precisamente uno de los sectores que ha contribuido al crecimiento durante 2026, junto con la intermediación financiera y hoteles, bares y restaurantes.
Economía acumula crecimiento de 4.5 %
Pese al endurecimiento de la política monetaria, el Banco Central mantiene por ahora una perspectiva favorable para el desempeño económico.
La actividad productiva acumuló un crecimiento de 4.5 % durante los primeros ocho meses de 2026, aunque el Índice Mensual de Actividad Económica registró una expansión interanual más moderada de 3.8 % en agosto.
Para el conjunto del año, la autoridad monetaria proyecta un crecimiento en torno al 4.5 %, apoyado en la inversión y en la resiliencia de las actividades generadoras de divisas.
El peso dominicano acumulaba además una apreciación cercana al 6 % al cierre de septiembre, mientras las reservas internacionales se situaron alrededor de US$15,400 millones al finalizar agosto.
El desafío para el Banco Central será equilibrar ambos objetivos: impedir que las presiones externas eleven nuevamente la inflación y, al mismo tiempo, evitar que unas condiciones financieras más restrictivas afecten de manera significativa la inversión, el crédito y el crecimiento económico.
