La relación económica entre República Dominicana y Estados Unidos ha entrado en una etapa marcada por negociaciones y ajustes regulatorios, a medida que Washington introduce nuevas políticas comerciales y Santo Domingo intenta preservar el acceso de sus exportaciones al principal mercado del país.
Aranceles, agricultura, trabajo forzoso y seguridad tecnológica figuran entre los asuntos que han ocupado la agenda bilateral desde 2025.
En algunos casos, República Dominicana ha modificado disposiciones internas; en otros, ha iniciado negociaciones para obtener condiciones más favorables. También existen asuntos en los que las autoridades estadounidenses han expresado preocupaciones sin que esto haya provocado hasta ahora una prohibición general por parte del Gobierno dominicano.
El arroz puso a prueba los compromisos del DR-Cafta
Uno de los casos más sensibles ha sido el arroz.
A finales de 2024, el Gobierno dominicano emitió el Decreto 693-24 como parte de sus medidas para proteger la producción nacional ante la culminación del calendario de desgravación establecido en el Tratado de Libre Comercio entre República Dominicana, Centroamérica y Estados Unidos (DR-Cafta).
La disposición estableció para determinadas partidas de arroz el régimen contemplado en la Lista XXIII de República Dominicana ante la Organización Mundial del Comercio: un arancel de 20 % dentro del contingente y de 99 % fuera de este. Presidencia de la República Dominicana
El escenario resultaba especialmente delicado porque el calendario del DR-Cafta llevó a la liberalización del arroz estadounidense a partir del 1 de enero de 2025.
El propio presidente Luis Abinader había defendido públicamente el Decreto 693-24 como una herramienta de protección para los productores nacionales.
Sin embargo, durante 2026 el tema volvió a la mesa de conversaciones con Estados Unidos.
El 4 de septiembre, Abinader confirmó que su administración negociaba con Washington alternativas relacionadas con la producción arrocera, al tiempo que defendía la necesidad de aumentar la mecanización y competitividad del campo dominicano. Presidencia de la República Dominicana
Posteriormente, el Gobierno derogó el régimen creado mediante el Decreto 693-24.
El Ministerio de Agricultura ha insistido en que esa decisión no significa abandonar al sector y ha anunciado una estrategia basada en mayor mecanización, asistencia técnica y reducción de costos para mejorar su capacidad de competir. Presidencia de la República Dominicana
El episodio refleja una de las principales dificultades de la política comercial dominicana: conciliar la protección de sectores productivos sensibles con compromisos internacionales asumidos mediante tratados de libre comercio.
Los nuevos aranceles estadounidenses abrieron otro frente
La política arancelaria de Estados Unidos se convirtió en otro elemento de preocupación para las empresas dominicanas.
En abril de 2025, la administración del presidente Donald Trump estableció un arancel adicional general de 10 % sobre numerosas importaciones estadounidenses, con diferentes excepciones y tratamientos específicos.
La orden señalaba expresamente que las nuevas tasas podían alcanzar mercancías provenientes de países con los que Estados Unidos ya mantenía acuerdos comerciales. The White House
La política estadounidense posteriormente atravesó diferentes modificaciones.
En febrero de 2026, la Casa Blanca volvió a imponer un recargo temporal de 10 % sobre numerosas importaciones durante un período de 150 días, también sujeto a excepciones para determinados productos. The White House
Para República Dominicana, el interés ha sido mantener la competitividad de sus exportaciones frente a países que han conseguido acuerdos específicos con Washington.
Abinader confirmó el 26 de agosto que alcanzar un acuerdo recíproco de tarifas con Estados Unidos se había convertido en una prioridad para el Gobierno dominicano. Presidencia de la República Dominicana
Trabajo forzoso llevó a una nueva regulación dominicana
Otro de los episodios más relevantes ocurrió este año con las mercancías producidas mediante trabajo forzoso.
En marzo de 2026, la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos (USTR) abrió investigaciones bajo la Sección 301 contra 60 economías, entre ellas República Dominicana, para determinar si disponían de mecanismos adecuados para impedir la importación de productos fabricados mediante trabajo forzoso. United States Trade Representative
Después del proceso de investigación y consulta pública, Washington concluyó que República Dominicana no contaba entonces con una prohibición que considerara suficientemente establecida y aplicada.
En julio, USTR dispuso un arancel adicional de 12.5 % para productos dominicanos, salvo determinadas excepciones contempladas en la medida. Registro Federal de Estados Unidos
Ese mismo 23 de julio, el Poder Ejecutivo dominicano emitió el Decreto 502-26, mediante el cual creó un procedimiento administrativo para prevenir, identificar y restringir la entrada al país de mercancías producidas total o parcialmente mediante trabajo forzoso.
La normativa faculta a la Dirección General de Aduanas a prohibir la importación de mercancías cuando se determine que fueron fabricadas bajo esas condiciones. Presidencia de la República Dominicana
La coincidencia temporal evidencia la importancia adquirida por el asunto dentro de la agenda comercial bilateral, aunque corresponde diferenciar la decisión regulatoria adoptada por República Dominicana de la medida arancelaria impuesta previamente por Estados Unidos.
RD y EEUU formalizan conversaciones
Los distintos temas terminaron confluyendo en una negociación comercial más amplia.
El 9 de septiembre de 2026, República Dominicana y Estados Unidos iniciaron formalmente un diálogo sobre su agenda arancelaria bilateral a través de la USTR.
Según informó el Ministerio de Relaciones Exteriores, la reunión estuvo encabezada por el canciller Víctor “Ito” Bisonó y el representante comercial adjunto estadounidense Jeffrey Goettman.
Cancillería explicó que las conversaciones tienen como propósito fortalecer la relación económica y avanzar en asuntos comerciales de interés común. MIREX
La apertura de este diálogo constituye uno de los pasos más importantes dentro de la estrategia dominicana para intentar conseguir condiciones más favorables para sus exportaciones.
Telecomunicaciones añade un componente de seguridad
A la agenda económica se ha sumado también el debate sobre telecomunicaciones y seguridad tecnológica.
Estados Unidos mantiene desde hace años restricciones y advertencias sobre determinados equipos tecnológicos de empresas chinas, especialmente en infraestructuras consideradas sensibles.
El asunto ha adquirido mayor interés en República Dominicana con la apertura del mercado a nuevos competidores internacionales.
Abinader ha defendido públicamente una mayor competencia en las telecomunicaciones y respaldado la entrada de una nueva operadora de capital vietnamita, argumentando que una mayor cantidad de proveedores podría contribuir a mejorar el servicio y reducir las tarifas para los consumidores. Presidencia de la República Dominicana
Sin embargo, este caso debe diferenciarse de los asuntos arancelarios: República Dominicana no ha anunciado una prohibición general contra fabricantes tecnológicos chinos como consecuencia de las advertencias estadounidenses.
Por ahora, se trata fundamentalmente de un debate en el que confluyen competencia económica, inversiones y preocupaciones de seguridad.
Una relación estrecha, pero con negociaciones constantes
Estados Unidos continúa siendo el principal socio comercial de República Dominicana y uno de sus mercados más importantes para exportaciones, zonas francas, turismo, inversión y remesas.
Esa cercanía económica hace que los cambios regulatorios aprobados en Washington tengan efectos relevantes sobre empresas y productores dominicanos.
Los acontecimientos recientes, sin embargo, no pueden interpretarse todos de la misma forma.
En el arroz existe un compromiso previo dentro del DR-Cafta y una discusión sobre cómo proteger la producción nacional; en materia de trabajo forzoso hubo una investigación y un arancel específico de Estados Unidos seguido por la aprobación de una normativa dominicana; y en telecomunicaciones predominan todavía las conversaciones y preocupaciones de seguridad.
En paralelo, República Dominicana intenta negociar una agenda arancelaria más amplia con Washington.
El resultado de esas conversaciones determinará hasta qué punto el país consigue reducir algunas de las nuevas cargas comerciales o tendrá que continuar adaptando determinadas normas para conservar condiciones competitivas de acceso al mercado estadounidense.
