A poco más de tres meses del inicio del Programa de Intervención Integral por la Seguridad Ciudadana en Villas Agrícolas, las opiniones de los residentes permanecen divididas sobre los resultados alcanzados.
Mientras algunos comunitarios aseguran que perciben un sector más tranquilo y mejor iluminado, otros consideran que los problemas de inseguridad continúan prácticamente sin cambios y cuestionan que las medidas anunciadas hayan llegado con la misma intensidad a todas las zonas del barrio.
Villas Agrícolas fue escogido como el primer territorio intervenido dentro de una estrategia que articula a más de 40 instituciones públicas y contempla acciones de prevención, patrullaje, recuperación de espacios públicos, iluminación, vigilancia y trabajo comunitario. El programa fue lanzado formalmente el 11 de junio de 2026.
Entre las medidas anunciadas inicialmente figuraron la instalación de más de 500 luminarias, el fortalecimiento del patrullaje policial y la incorporación de nuevos agentes en los destacamentos de la zona.
Algunos residentes perciben mejoras
Durante un recorrido realizado por Diario Libre, Genaro Antonio, residente de Villas Agrícolas, afirmó que ha notado cambios positivos desde la implementación del programa.
Según explicó, percibe una reducción de la tensión en el sector y considera que la mejor iluminación ha contribuido a generar mayor sensación de seguridad.
“Se siente todo más tranquilo y también tenemos mayor iluminación”, expresó.
Una valoración similar, aunque con matices, ofreció José Antonio Rubio, integrante de una junta de vecinos.
Rubio entiende que la delincuencia ha disminuido, pero considera que todavía falta trabajo para consolidar los resultados.
“La delincuencia es como una soga que se tiene que ir cortando con el tiempo, se ha disminuido el crimen pero aún existe”, señaló.
Reclaman iluminación en callejones
Uno de los principales cuestionamientos de Rubio se relaciona con la cobertura del alumbrado.
El dirigente comunitario reconoció que varias calles principales disponen ahora de mayor iluminación, pero aseguró que numerosos callejones continúan oscuros.
También dijo no haber identificado las cámaras de vigilancia anunciadas como parte del proyecto y pidió que las intervenciones lleguen a los puntos menos visibles del sector.
El reclamo contrasta con el seguimiento oficial del programa. El Ministerio de Interior y Policía informó a finales de agosto que continuaba supervisando los compromisos asumidos y recogiendo observaciones de líderes y residentes para reforzar las áreas pendientes.
Otros aseguran que la inseguridad continúa
No todos los residentes consideran que el programa haya generado cambios significativos.
José Abreu cuestionó los resultados presentados por las autoridades y aseguró que, desde su experiencia cotidiana, la situación sigue siendo similar.
“Todo eso que dijeron solo se trata de números y palabras, no es nuestra realidad. La misma delincuencia, las mismas calles oscuras, aquí nada ha cambiado”, manifestó.
Las diferencias entre los testimonios muestran que la percepción sobre los resultados del plan no es uniforme dentro de la comunidad.
La propia ministra de Interior y Policía, Faride Raful, ha reconocido recientemente que las mejoras en determinados indicadores de seguridad no necesariamente se traducen de inmediato en una mayor percepción de tranquilidad entre la población, debido a factores como robos, conflictos comunitarios y experiencias cotidianas.
Cámaras privadas como medida de protección
Durante el recorrido también se observó una amplia presencia de cámaras de vigilancia instaladas por residentes y propietarios de negocios.
Un comerciante identificado como Luis explicó que muchos vecinos han optado por invertir en sus propios sistemas de seguridad.
“Cada quien busca cómo protegerse de la delincuencia”, afirmó, al señalar que es frecuente encontrar cámaras privadas en viviendas y establecimientos del sector.
La presencia de estos dispositivos refleja que, aun entre quienes reconocen determinados avances del programa, persiste la preocupación por la seguridad personal y de los negocios.
Un proyecto todavía en desarrollo
El programa aplicado en Villas Agrícolas fue concebido como una intervención más amplia que el patrullaje policial.
Además de acciones de vigilancia, contempla prevención de violencia, recuperación de espacios públicos, atención a mujeres, oportunidades para jóvenes y coordinación permanente entre autoridades y organizaciones comunitarias.
Las autoridades consideran a Villas Agrícolas una experiencia inicial que servirá como referencia para intervenciones en otros sectores priorizados.
Sin embargo, los testimonios recogidos muestran que los resultados todavía son percibidos de manera desigual: para algunos residentes existe una mejora visible en tranquilidad e iluminación; para otros, persisten las mismas condiciones de inseguridad y faltan acciones en áreas específicas del barrio.
La evaluación definitiva del programa dependerá no solo de los indicadores oficiales de delitos reportados, sino también de la capacidad de las autoridades para mantener las intervenciones en el tiempo y responder a los puntos pendientes identificados por la propia comunidad.
