Durante décadas, las personas con obesidad han cargado con la percepción de que su condición responde exclusivamente a una alimentación inadecuada, falta de ejercicio o escasa fuerza de voluntad. Sin embargo, el conocimiento médico actual describe una realidad considerablemente más compleja.
“La obesidad no es tu culpa” fue uno de los principales mensajes planteados por la doctora Vanina Farías, especialista en clínica médica, endocrinología y osteología, durante una exposición dedicada a los nuevos enfoques sobre salud metabólica.
Farías explicó que la obesidad es una enfermedad crónica, recurrente y multifactorial, en cuyo desarrollo intervienen la genética, el funcionamiento biológico del organismo, el comportamiento, las condiciones sociales y el entorno en el que vive cada persona.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) coincide en definirla como una enfermedad crónica y con posibilidad de recaídas, resultado de interacciones complejas entre genética, neurobiología, conductas alimentarias, acceso a alimentos saludables y factores ambientales y económicos.
“No es falta de fuerza de voluntad”, enfatizó Farías al abordar el estigma que todavía acompaña a muchas personas con esta condición.
Un problema de salud mundial
Las dimensiones del fenómeno continúan creciendo.
En 2022, unos 2,500 millones de adultos tenían sobrepeso en el mundo y, de ellos, más de 890 millones vivían con obesidad, según datos de la OMS. Esto equivale aproximadamente al 16 % de la población adulta mundial.
El organismo estima además que un índice de masa corporal superior al nivel considerado óptimo estuvo asociado con alrededor de 3.7 millones de muertes por enfermedades no transmisibles en 2021.
El impacto no es únicamente sanitario. Si la tendencia continúa, los costos económicos mundiales asociados al sobrepeso y la obesidad podrían alcanzar unos 3 billones de dólares anuales en 2030, de acuerdo con las proyecciones recogidas por la OMS.
Datos presentados durante el encuentro también situaron a República Dominicana entre los países latinoamericanos con una prevalencia elevada de obesidad en la población adulta.
El Observatorio Global de Obesidad estima actualmente una prevalencia cercana al 25 % entre los adultos dominicanos incluidos en sus mediciones.
Mirar más allá del peso
Farías abordó el tema durante su conferencia “La nueva era de la salud metabólica”, impartida en el Primer Summit de Periodistas Latinoamericanos organizado por la farmacéutica Adium en Mendoza, Argentina.
La especialista insistió en que la evaluación de una persona con obesidad debe ir más allá de un número en la balanza.
Aunque el índice de masa corporal continúa utilizándose como herramienta de referencia, otros parámetros, como la distribución de la grasa corporal, el perímetro de cintura y la presencia de alteraciones metabólicas o enfermedades asociadas, pueden aportar información adicional sobre la situación de cada paciente.
Entre las condiciones relacionadas con la obesidad mencionó diabetes tipo 2, hipertensión arterial, enfermedades cardiovasculares, hígado graso, apnea del sueño, enfermedad renal, osteoartritis y determinados tipos de cáncer, entre otras.
La OMS también señala que un exceso de grasa corporal aumenta el riesgo de enfermedades cardiovasculares, diabetes, trastornos musculoesqueléticos y diferentes tipos de cáncer.
Por esa razón, Farías destacó la importancia de intervenir antes de que aparezcan complicaciones.
No existe una misma dieta para todos
La especialista cuestionó además los planes rígidos para perder peso que se aplican de manera uniforme a pacientes con realidades diferentes.
A su juicio, una estrategia difícil de mantener puede conducir a períodos de restricción seguidos de episodios de alimentación descontrolada, frustración y abandono del tratamiento.
Por ello, sostuvo que los cambios nutricionales deben adaptarse a las condiciones de vida, necesidades y posibilidades de cada persona.
La alimentación y la actividad física continúan siendo componentes fundamentales, pero Farías señaló que actualmente también se reconoce la importancia del sueño, la salud mental, el entorno y otros factores biológicos que intervienen en la regulación del peso.
Recomendó priorizar modificaciones progresivas y sostenibles, establecer metas concretas e incorporar movimiento durante el día, en lugar de recurrir exclusivamente a programas extremadamente restrictivos.
El estigma también perjudica la salud
Otro de los puntos centrales de la exposición fue la discriminación que enfrentan las personas con obesidad.
Farías señaló que los prejuicios pueden aparecer en diferentes ámbitos, incluidos los centros de salud, el lugar de trabajo y las escuelas.
La especialista advirtió que responsabilizar al paciente de manera exclusiva puede generar culpa y provocar que algunas personas retrasen o eviten buscar atención médica.
“El estigma no motiva el cambio: agrava la enfermedad y aleja a las personas de la consulta”, afirmó.
En este sentido, consideró necesario modificar también la manera en que médicos, instituciones y medios de comunicación hablan sobre la obesidad.
Tratamiento debe ser individualizado
Farías explicó que el abordaje puede requerir la intervención de profesionales de distintas áreas y combinar alimentación, actividad física, atención de la salud mental y, cuando existe indicación médica, medicamentos o cirugía.
El uso de fármacos, enfatizó, debe realizarse de manera responsable y bajo supervisión profesional.
También sostuvo que el éxito de un tratamiento no debería evaluarse exclusivamente por la cantidad de kilos perdidos, sino por indicadores como la mejoría de las condiciones metabólicas, la movilidad, el bienestar y la calidad de vida del paciente.
Los avances científicos en la comprensión de los mecanismos biológicos relacionados con el apetito, la saciedad y el metabolismo han impulsado además nuevas alternativas terapéuticas para determinados pacientes.
El mensaje central, según Farías, es abandonar la idea de que la obesidad constituye únicamente un problema estético o una consecuencia de decisiones individuales.
Periodistas conocen planta de producción de Adium
Como parte del Primer Summit de Periodistas Latinoamericanos, los participantes también realizaron una visita a la planta San Juan de Adium, ubicada en la provincia argentina del mismo nombre.
Según datos ofrecidos por ejecutivos de la compañía, la instalación tiene capacidad para producir alrededor de 50 millones de unidades al año y constituye el mayor centro productivo del grupo en América Latina.
Durante el recorrido, representantes de las áreas de operaciones y garantía de calidad explicaron los procesos de fabricación y mostraron las nuevas instalaciones que se encuentran en desarrollo para ampliar la capacidad de producción.
Adium mantiene plantas propias en cinco países de América Latina, dos de ellas ubicadas en Argentina.
