El trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH) suele identificarse con mayor frecuencia durante la infancia, pero una proporción importante de quienes llegan a la edad adulta con síntomas permanece sin diagnóstico ni atención especializada.
La psiquiatra infantojuvenil argentina Andrea Abadi explicó que algunas estimaciones sitúan en alrededor del 80 % o más la proporción de adultos con TDAH que no han sido diagnosticados, una brecha que atribuyó a dificultades de acceso, falta de reconocimiento clínico y estigma.
La especialista abordó el tema durante la conferencia “El costo de no tratar el TDAH”, impartida en el Primer Summit de Periodistas Latinoamericanos, organizado por la compañía farmacéutica Adium.
Una condición que puede continuar en la adultez
Abadi explicó que el TDAH es una condición del neurodesarrollo y no debe interpretarse como falta de disciplina, problemas de crianza o una debilidad de carácter.
Entre sus manifestaciones pueden encontrarse dificultades persistentes para mantener la atención, impulsividad, problemas de organización y, en algunos casos, hiperactividad física o una sensación constante de inquietud interna.
Según datos presentados por la especialista, el TDAH afecta aproximadamente al 5.9 % de niños y adolescentes y entre el 2.5 % y 3.4 % de los adultos a nivel mundial.
Además, entre el 50 % y 65 % de quienes reciben el diagnóstico durante la infancia pueden mantener síntomas significativos al llegar a la adultez.
Consecuencias pueden extenderse a diferentes áreas de la vida
Cuando los síntomas son persistentes y no reciben atención, el TDAH puede estar asociado con dificultades académicas, laborales y en las relaciones personales.
La especialista señaló que algunos adultos presentan problemas para mantener empleos, completar estudios, organizar sus responsabilidades o controlar conductas impulsivas.
También existe una mayor frecuencia de ansiedad, depresión, baja autoestima, alteraciones del sueño y consumo problemático de sustancias entre personas con TDAH, aunque estas condiciones no aparecen necesariamente en todos los pacientes y pueden responder a múltiples factores.
Los estudios también han identificado asociaciones con una mayor frecuencia de accidentes de tránsito, lesiones y otros comportamientos de riesgo.
Niñas y mujeres pueden pasar desapercibidas
Uno de los desafíos para el diagnóstico se presenta entre niñas y mujeres, debido a que sus síntomas pueden manifestarse principalmente como inatención, desorganización o dificultades emocionales, sin la hiperactividad más visible que suele asociarse al trastorno.
Esto puede provocar que algunas personas sean identificadas únicamente como distraídas o ansiosas y reciban el diagnóstico años después.
Abadi indicó que el rendimiento académico elevado tampoco descarta el TDAH, ya que determinadas personas pueden compensar las dificultades durante años hasta enfrentarse a mayores exigencias académicas o profesionales.
Las señales cambian con la edad
Durante la primera infancia pueden aparecer dificultades para esperar turnos, inquietud constante y problemas para regular la frustración.
Entre los 6 y 12 años son frecuentes los problemas para terminar tareas, mantener la concentración u organizar materiales, mientras que durante la adolescencia pueden cobrar mayor relevancia la desorganización, la impulsividad y las dificultades para regular las emociones.
En la edad adulta, los síntomas pueden manifestarse mediante problemas para administrar el tiempo, mantener rutinas, cumplir compromisos o gestionar múltiples responsabilidades.
Tratamiento debe adaptarse a cada persona
La especialista destacó que no existe una única estrategia terapéutica válida para todos los pacientes.
La atención puede incluir intervenciones psicológicas y conductuales, estrategias de organización, apoyo educativo o familiar y, cuando está indicado, tratamiento farmacológico bajo seguimiento médico.
Un diagnóstico de TDAH debe realizarlo un profesional capacitado mediante una evaluación clínica completa, ya que problemas de concentración, impulsividad o sueño también pueden aparecer asociados a otras condiciones.
La detección adecuada permite definir las necesidades particulares de cada paciente y establecer estrategias destinadas a mejorar su funcionamiento cotidiano y calidad de vida.
