Las autoridades de Indonesia elevaron este lunes a 100 el número de fallecidos por el terremoto de magnitud 7,7 que sacudió la isla de Flores el pasado 15 de agosto.
El desastre ha dejado además 1,603 personas heridas, más de 180,000 desplazados y cerca de 74,000 edificaciones afectadas, de acuerdo con el balance más reciente de la Agencia Nacional para la Gestión de Desastres (BNPB).
El director de la institución, Suharyanto, informó que desde el movimiento principal se han registrado más de 6,400 réplicas, con magnitudes comprendidas entre 1,1 y 6,2.
Alrededor de 140 de esos movimientos han sido perceptibles para la población, situación que mantiene a miles de residentes fuera de sus viviendas por temor a nuevos temblores.
Réplicas podrían continuar varias semanas
La Agencia de Meteorología, Climatología y Geofísica de Indonesia (BMKG) estima que la actividad sísmica podría prolongarse durante tres o cuatro semanas antes de comenzar a estabilizarse.
Según los datos oficiales, unas 73,818 viviendas y 1,915 instalaciones públicas han sufrido daños de distinta consideración.
Las autoridades mantienen habilitados centros para alojar a los afectados mientras continúan las evaluaciones estructurales y las labores de asistencia.
Continúa distribución de ayuda humanitaria
La BNPB informó que hasta el domingo se habían distribuido cerca de 1,000 toneladas de ayuda, entre alimentos, productos sanitarios, tiendas de campaña y colchones.
Más de 500 toneladas adicionales permanecen pendientes de traslado hacia las zonas afectadas.
El terremoto tuvo su epicentro a unos 62 kilómetros al noroeste de Ende, una de las principales ciudades de Flores, y se produjo a una profundidad aproximada de 10 kilómetros.
El movimiento generó además olas cercanas a un metro de altura.
Indonesia se encuentra ubicada sobre el denominado Anillo de Fuego del Pacífico, una región caracterizada por una intensa actividad sísmica y volcánica debido al contacto entre varias placas tectónicas.
