Mucho antes de convertirse en una de las grandes figuras del atletismo dominicano, Félix Sánchez soñaba con otros deportes.
Durante su juventud en Estados Unidos practicó béisbol y fútbol americano, disciplinas en las que ya destacaba por una característica que años después definiría su carrera: la velocidad.
En el béisbol comenzó desempeñándose como campocorto y posteriormente fue trasladado a los jardines, donde podía aprovechar mejor sus condiciones físicas. Sánchez recuerda que era el jugador más rápido de su equipo y que esa cualidad también le permitía sobresalir como corredor en el fútbol americano.
Una lesión cambió el rumbo
El giro en su carrera llegó después de sufrir una fractura en la muñeca, lesión que lo llevó a alejarse temporalmente de los deportes de mayor contacto.
Buscando mantenerse activo, decidió probar con el atletismo.
Lo que inicialmente consideró una alternativa para no permanecer alejado del deporte terminó convirtiéndose progresivamente en su principal pasión.
Sánchez ha explicado que comenzó a entrenar atletismo como una especie de pausa del béisbol, pero con el paso del tiempo encontró cada vez más interés en las competencias sobre la pista.
Edwin Moses se convirtió en su referente
Durante sus primeros años en los 400 metros con vallas, Sánchez encontró inspiración en el estadounidense Edwin Moses, una de las principales figuras históricas de la especialidad.
El dominicano estudiaba videos de sus carreras para analizar la técnica empleada al superar las vallas, la distribución de los pasos y la estrategia necesaria para completar la prueba.
Años después tuvo la oportunidad de conocer personalmente a Moses, encuentro que recordó con humor debido a la seguridad con la que el exatleta estadounidense aseguraba que todavía habría podido vencerlo de no haber sufrido lesiones.
De una lesión al primer oro olímpico dominicano
La decisión de cambiar de disciplina terminó conduciendo a Sánchez hasta la cima del deporte mundial.
En los Juegos Olímpicos de Atenas 2004, conquistó los 400 metros con vallas y consiguió para República Dominicana la primera medalla de oro olímpica de su historia.
En ese momento llegó a la competencia entre los principales favoritos y confirmó su dominio sobre la especialidad.
Sin embargo, el capítulo que recuerda con mayor emoción ocurrió ocho años más tarde.
Londres 2012, la medalla más especial
Sánchez llegó a los Juegos Olímpicos de Londres 2012 con 34 años y después de atravesar lesiones y varias temporadas complicadas.
Contra las expectativas, regresó a lo más alto del podio y conquistó su segundo oro olímpico, una victoria que dedicó a su abuela.
El propio atleta ha reconocido que esa medalla ocupa un lugar especial en su trayectoria debido a las dificultades que tuvo que superar para volver a competir al máximo nivel.
Así, una lesión que inicialmente parecía representar un obstáculo terminó modificando por completo su carrera y conduciéndolo hacia una disciplina en la que se convertiría en una de las mayores leyendas deportivas de República Dominicana.
