La ciudad de Nueva York prohibirá durante un año el uso de herramientas de inteligencia artificial por parte de estudiantes hasta octavo grado en las escuelas públicas, según confirmó el alcalde Zohran Mamdani.
La restricción alcanzará a cerca de 600,000 alumnos y forma parte de una política que busca reducir la dependencia de estas tecnologías durante las primeras etapas de formación.
En Estados Unidos, los estudiantes de octavo grado suelen tener alrededor de 13 años.
Chatbots de compañía estarán prohibidos en todos los niveles
La medida también contempla la prohibición de los llamados “chatbots de compañía”, diseñados para ofrecer interacción emocional o apoyo de tipo psicológico, en todos los grados del sistema público.
El alcalde defendió la decisión al considerar que el aprendizaje de los niños debe apoyarse principalmente en la relación con docentes, compañeros y otros adultos, especialmente durante las etapas tempranas del desarrollo.
Entre las preocupaciones expresadas por padres y educadores figuran los posibles efectos sobre la salud mental, el desarrollo cognitivo y el tiempo de exposición a pantallas.
IA solo podrá utilizarse en secundaria bajo ciertas condiciones
A partir de noveno grado, el uso de inteligencia artificial podrá permitirse en situaciones específicas, entre ellas actividades destinadas a enseñar cómo funciona esta tecnología.
Los docentes, en cambio, podrán emplear herramientas de IA para tareas como la preparación de clases o la redacción de comunicaciones, siempre dentro de las normas establecidas por el sistema educativo.
También buscan reducir el tiempo frente a pantallas
El Departamento de Educación de Nueva York recomienda además limitar el tiempo de pantalla dentro del aula.
Para los estudiantes de sexto a octavo grado, la recomendación es no superar los 45 minutos, mientras que en primaria se plantea un máximo de 30 minutos.
Nueva York administra el mayor distrito escolar público de Estados Unidos, con una matrícula que superó los 900,000 estudiantes durante el ciclo 2024-2025.
La nueva política refleja el debate creciente sobre cómo incorporar la inteligencia artificial en la educación sin desplazar habilidades fundamentales como la lectura, la escritura, el razonamiento y la interacción social.
