El ministro de Asuntos Exteriores de Irán, Abás Araqchí, afirmó que Teherán permanece a la espera de una respuesta de Estados Unidos después de una nueva ronda de contactos indirectos celebrada en Nueva York con la participación de mediadores de Catar.
Las conversaciones forman parte de los esfuerzos diplomáticos para encontrar una salida al conflicto que desde finales de febrero enfrenta a Estados Unidos e Israel con Irán y que ha provocado importantes alteraciones en el transporte marítimo y los mercados energéticos.
Araqchí explicó que representantes iraníes se reunieron con intermediarios cataríes para volver a plantear las condiciones de Teherán y explorar si existe margen para acercar posiciones con Washington.
“Si hay una respuesta, los cataríes nos la harán llegar y se tomará una decisión en Teherán en función de ella”, señaló el canciller iraní.
El funcionario aseguró que Irán no ha modificado sus posiciones respecto al estrecho de Ormuz ni sobre su programa nuclear.
Una propuesta para reducir las hostilidades
Durante los contactos desarrollados alrededor de la Asamblea General de las Naciones Unidas, Irán presentó un plan que contempla avanzar hacia la reapertura del estrecho de Ormuz y retomar las conversaciones nucleares dentro de un proceso más amplio para reducir las hostilidades.
La propuesta también incluye demandas iraníes relacionadas con el bloqueo estadounidense sobre sus puertos y las sanciones que afectan sus exportaciones de petróleo.
El presidente estadounidense, Donald Trump, rechazó durante el fin de semana la propuesta presentada inicialmente por Teherán, aunque posteriormente indicó que esperaba la continuación de los contactos entre ambas partes.
Este martes, Trump negó además versiones según las cuales Washington habría ofrecido a Irán un levantamiento de sanciones o acceso a activos congelados como parte de las negociaciones.
Pese a esas diferencias, los mediadores mantienen abiertos los canales diplomáticos.
Ormuz sigue en el centro de las negociaciones
El estrecho de Ormuz continúa siendo uno de los principales puntos de tensión.
La guerra y los ataques contra embarcaciones han reducido considerablemente el tráfico comercial por esta ruta, considerada estratégica para el transporte mundial de petróleo y gas.
Datos recopilados durante septiembre muestran que el número de buques que atraviesa el estrecho se mantiene muy por debajo de los niveles previos al conflicto, pese a cierta recuperación puntual del tránsito.
Durante las últimas semanas también se han registrado ataques contra petroleros y otras embarcaciones vinculados tanto a Irán como a operaciones estadounidenses, aumentando la preocupación por una nueva escalada en las rutas marítimas del golfo Pérsico.
Conflicto entra en su octavo mes
La confrontación comenzó el 28 de febrero de 2026, cuando Estados Unidos e Israel iniciaron operaciones militares contra objetivos iraníes.
Desde entonces se han producido distintas fases de ataques, pausas y negociaciones, sin que las partes hayan logrado establecer un alto el fuego permanente.
Washington ha intensificado además las sanciones y las restricciones destinadas a limitar los ingresos petroleros de Irán, mientras Teherán ha respondido con acciones contra intereses estadounidenses y contra la navegación en el golfo.
El conflicto ha repercutido sobre los precios internacionales del petróleo y ha generado preocupación por el impacto que una escalada adicional podría tener sobre el suministro energético mundial.
Por ahora, las diferencias entre Washington y Teherán continúan siendo importantes, especialmente en torno al programa nuclear iraní, las sanciones estadounidenses y las condiciones para normalizar completamente el tránsito por Ormuz.
Las nuevas conversaciones mediadas por Catar mantienen abierta una vía diplomática, pero cualquier avance dependerá de la respuesta estadounidense y de la decisión que posteriormente adopte el Gobierno iraní.
