Cuidar la salud mental durante los primeros años de vida permite identificar dificultades y ofrecer apoyo antes de que estas se agraven. Expertos consultados por EFE destacan la importancia de reforzar la prevención tanto en los hogares como en los centros educativos.
El psiquiatra infantil y adolescente Hilario Blasco-Fontecilla, investigador de la Universidad Internacional de La Rioja, sostiene que la detección desde la atención primaria y la intervención escolar podrían reducir a la mitad muchos problemas posteriores. Sin embargo, la información no identifica un estudio que permita presentar ese porcentaje como un resultado general.
La psicóloga infantil Macarena Borrega, coordinadora del programa MENTIS del Área de Colegios CEU, destaca la importancia de observar el sueño, la alimentación, el desempeño escolar y las relaciones sociales. Los cambios de comportamiento pueden expresar dificultades que los niños todavía no saben comunicar.
Los especialistas también resaltan el valor del juego, las rutinas y la escucha, junto con una mayor coordinación entre familias y docentes.
La Organización Mundial de la Salud considera la infancia y la adolescencia etapas fundamentales para desarrollar habilidades emocionales y sociales. Advierte que experiencias como la violencia, el acoso y la pobreza pueden aumentar el riesgo de problemas de salud mental.
Sus recomendaciones incluyen fortalecer los servicios de atención y promover intervenciones preventivas en distintos entornos. El objetivo es que niños y adolescentes encuentren apoyo oportuno y condiciones que favorezcan su desarrollo y bienestar.
