El desacuerdo sobre un tope salarial marca las negociaciones entre propietarios y jugadores ante el vencimiento del convenio colectivo.
Concluida la Serie Mundial de 2026, las Grandes Ligas afrontan la negociación de un nuevo acuerdo laboral. El convenio vigente expira el 1 de diciembre y persiste el riesgo de un cierre patronal.
El principal desacuerdo gira en torno al límite de gasto en nóminas que promueven los propietarios. El sindicato de jugadores rechaza esa propuesta, mientras los equipos sostienen que contribuiría al equilibrio competitivo.
Los peloteros plantean elevar de US$244 millones a US$300 millones el primer umbral del impuesto de lujo, una alternativa que también enfrenta resistencia entre las franquicias.
Si se concreta el cierre patronal, quedarían suspendidas las contrataciones y los traspasos de jugadores del róster de 40, además del acceso a instalaciones y las comunicaciones con las gerencias.
Una prolongación del conflicto podría comprometer partidos de 2027, aunque todavía no se conoce su alcance. También estarían en juego ingresos comerciales y la relación con los aficionados.
