El intercambio clandestino de drogas por armas de fuego entre redes criminales de Jamaica y Haití continúa activo en el Caribe, pese a las operaciones desplegadas para contener el tráfico marítimo y la circulación ilegal de armamento.
Así lo establece el más reciente informe final del Panel de Expertos de las Naciones Unidas sobre Haití, que documenta cómo organizaciones criminales utilizan principalmente rutas marítimas para trasladar cannabis desde Jamaica hacia territorio haitiano y obtener armas a cambio.
El reporte, identificado como S/2026/714, recoge investigaciones realizadas hasta julio de este año y analiza, entre otros asuntos, las violaciones al embargo de armas impuesto a Haití, las rutas del narcotráfico y las conexiones del crimen organizado haitiano con otros países de la región. Documentos de la ONU
Armas salen de Haití hacia Jamaica
De acuerdo con la información suministrada al Panel por las autoridades jamaicanas en julio de 2026, el denominado comercio de “drogas por armas” continúa siendo una de las principales fuentes de armas ilegales utilizadas por grupos criminales en Jamaica.
El mecanismo tiene varios años operando.
Redes establecidas en ambos países coordinan el traslado de marihuana cultivada en Jamaica hacia costas haitianas. A cambio, integrantes de esas estructuras obtienen armas que posteriormente son introducidas clandestinamente en territorio jamaicano.
Las pequeñas embarcaciones y los pescadores han desempeñado históricamente un papel importante en esas operaciones, debido a su capacidad para desplazarse entre ambos territorios con menor visibilidad que las rutas comerciales convencionales.
La ONU advierte que el fenómeno forma parte de una estructura criminal transnacional y no debe interpretarse como una actividad formal entre los dos países.
Ya suman 51 armas de la Policía haitiana recuperadas en Jamaica
Uno de los datos que evidencian la conexión entre ambos territorios es la recuperación en Jamaica de armas que pertenecieron a la Policía Nacional de Haití.
El Panel señala que las autoridades jamaicanas identificaron recientemente tres armas adicionales con marcas de la institución policial haitiana.
Con esos nuevos hallazgos, asciende a 51 el número de armas vinculadas a inventarios de la Policía haitiana que han sido recuperadas en Jamaica.
El hallazgo representa una preocupación adicional debido a que parte del armamento que debería permanecer bajo control institucional termina alimentando circuitos criminales fuera de Haití.
Informes anteriores de Naciones Unidas ya habían advertido sobre pérdidas, robos y desvíos de armas y municiones pertenecientes a organismos de seguridad haitianos.
Tráfico se reduce ligeramente, pero continúa
Las autoridades de Jamaica comunicaron al Panel que durante el último período se produjo una ligera reducción en la frecuencia de los viajes utilizados para el intercambio clandestino.
La disminución fue atribuida, entre otros factores, a una mayor presión de los organismos de seguridad regionales y jamaicanos.
También influyó el impacto del huracán Melissa a finales de 2025, que afectó zonas destinadas al cultivo de marihuana en Jamaica.
Sin embargo, la reducción de algunos desplazamientos no significa que la estructura haya desaparecido.
La ONU sostiene que las redes continúan funcionando y que el comercio de drogas por armas sigue teniendo suficiente capacidad para abastecer a organizaciones criminales.
Un circuito con más de dos décadas de existencia
El intercambio ilícito entre ambos países no constituye un fenómeno reciente.
Informes anteriores del Panel de Expertos habían documentado que el comercio de armas por marihuana puede rastrearse por más de dos décadas y ha evolucionado con el fortalecimiento de las organizaciones criminales en ambos territorios.
En una investigación previa, Naciones Unidas explicó que numerosos grupos jamaicanos transportaban cannabis hasta Haití como una especie de moneda de intercambio para adquirir armas.
El aumento del poder territorial de las bandas haitianas también ha facilitado conexiones con traficantes internacionales y el control de zonas estratégicas utilizadas para movilizar mercancías ilícitas.
La debilidad institucional y las dificultades para vigilar extensas áreas costeras proporcionan oportunidades adicionales para esas organizaciones.
Haití funciona también como corredor del narcotráfico
El informe no limita el problema al intercambio de marihuana y armas con Jamaica.
El Panel describe a Haití como parte de varias rutas regionales utilizadas para el tránsito de cocaína y cannabis, con participación de ciudadanos y organizaciones de diferentes países del Caribe.
Durante el período investigado se produjeron importantes incautaciones.
En julio de 2025, las autoridades haitianas decomisaron 1,045 kilogramos de cocaína cerca de la isla de la Tortuga, en una operación en la que fueron identificados ciudadanos de Jamaica y Bahamas.
Un día después salió desde Cabo Haitiano un contenedor que posteriormente llegó, tras pasar por Kingston, al puerto belga de Amberes. Allí las autoridades encontraron 1,156.42 kilogramos de cocaína.
En abril de 2026 también fueron interceptados alrededor de 1,376 kilogramos de cannabis, valorados en aproximadamente 3.8 millones de dólares.
Para el Panel, estos decomisos reflejan la dimensión de las operaciones criminales que utilizan aguas y territorio haitianos como parte de rutas hacia otros puntos del Caribe, Norteamérica y Europa.
Armas ilegales siguen alimentando la violencia haitiana
El problema funciona además en sentido inverso.
Mientras determinadas armas terminan saliendo de Haití hacia Jamaica, las bandas haitianas continúan recibiendo armamento y municiones procedentes de redes internacionales.
La ONU considera que el embargo de armas impuesto sobre Haití continúa siendo vulnerado regularmente.
Los grupos criminales han mantenido su capacidad para reponer sus arsenales pese a las operaciones policiales y las incautaciones realizadas en Haití, Estados Unidos y otros territorios.
El Panel ha observado además un cambio progresivo hacia armas de mayor potencia. Fusiles semiautomáticos de calibres 5.56 y 7.62 aparecen cada vez con mayor frecuencia entre las bandas, mientras también se han documentado armas calibre .50 en cantidades menores.
Esta disponibilidad de armamento aumenta la capacidad de los grupos para enfrentar a las fuerzas de seguridad y contribuye a prolongar la crisis de violencia que atraviesa Haití.
ONU reclama mayor cooperación regional
La dimensión transnacional del problema dificulta que pueda ser enfrentado únicamente por las autoridades haitianas.
Las rutas involucran varios países, zonas marítimas difíciles de vigilar y redes capaces de trasladar simultáneamente armas, drogas y otros productos ilícitos.
El Panel reconoce las acciones adoptadas por diferentes autoridades para combatir estas operaciones, pero considera que siguen siendo insuficientes frente a la magnitud del tráfico.
La situación entre Jamaica y Haití muestra además cómo dos mercados ilícitos se alimentan mutuamente: las organizaciones jamaicanas obtienen armas mientras sus contrapartes reciben cannabis que puede ser comercializado a precios considerablemente mayores en Haití.
Detrás de ese intercambio existe una red criminal regional que aprovecha las vulnerabilidades marítimas y de seguridad para mantener un circuito que, pese a las incautaciones y operaciones policiales, todavía no ha podido ser desarticulado.
