La creciente visibilidad de cuerpos extremadamente delgados como referencia de belleza, éxito o aceptación social preocupa a especialistas en salud mental y nutrición, quienes advierten que perseguir deliberadamente un peso significativamente inferior al saludable puede tener consecuencias tanto físicas como psicológicas.
Los expertos aclaran, sin embargo, que una persona puede ser naturalmente delgada debido a su constitución genética y que la apariencia por sí sola no permite determinar su estado de salud.
El problema surge cuando la pérdida excesiva de peso responde a restricciones alimentarias, enfermedades, trastornos de la conducta alimentaria, falta persistente de apetito o a la decisión de adelgazar de manera extrema para ajustarse a determinados cánones estéticos.
Desde el Hospital Universitario Quirónsalud Pozuelo, en Madrid, recuerdan que, salvo en personas cuya constitución corporal es naturalmente muy delgada, un peso excesivamente bajo no debe interpretarse automáticamente como sinónimo de bienestar o buena salud.
Redes sociales pueden aumentar la insatisfacción corporal
Paula Villapalos, psicóloga de la Unidad de Trastornos de Conducta Alimentaria del centro sanitario, explica que cada vez es más frecuente recibir a adolescentes y familias preocupadas por problemas relacionados con la imagen corporal, la presión estética y la influencia de las redes sociales.
La exposición repetida a un único modelo corporal puede aumentar las comparaciones y la insatisfacción con el propio cuerpo.
Esto no significa que observar imágenes de personas muy delgadas provoque directamente un trastorno de la conducta alimentaria (TCA).
Estos trastornos tienen un origen multifactorial, en el que intervienen componentes biológicos, psicológicos, familiares y socioculturales. Sin embargo, la presión estética puede convertirse en un factor adicional de riesgo, sobre todo entre personas predispuestas.
Entre los TCA se encuentran la anorexia nerviosa, la bulimia nerviosa y el trastorno por atracón, todos considerados problemas de salud mental que requieren atención profesional.
Cuando un único cuerpo se convierte en modelo de éxito
Los especialistas consideran especialmente preocupante que determinados tipos de cuerpos sean presentados de forma reiterada como representación de belleza, bienestar, disciplina o reconocimiento social.
Ese mensaje puede tener mayor impacto durante la adolescencia, una etapa en la que la identidad, la autoestima y la percepción corporal todavía se encuentran en desarrollo.
La moda, la publicidad y la industria del entretenimiento han promovido diferentes cánones de belleza a lo largo de las décadas. Las redes sociales, sin embargo, han aumentado considerablemente su capacidad de difusión.
Los algoritmos pueden repetir contenidos similares hasta generar la impresión de que determinado aspecto físico es más común de lo que realmente es.
A ello se suma que muchas de las fotografías y videos publicados en internet están seleccionados, retocados o producidos bajo condiciones que no representan la vida cotidiana.
Restricciones alimentarias y ejercicio excesivo
La búsqueda de una delgadez extrema puede llevar a algunas personas a adoptar comportamientos perjudiciales.
Entre ellos figuran la restricción excesiva de alimentos, el ejercicio físico compulsivo y otros métodos poco saludables para perder peso.
El riesgo puede ser mayor entre adolescentes con baja autoestima, elevado perfeccionismo relacionado con la imagen corporal, antecedentes de trastornos alimentarios o una preocupación intensa por el peso.
Los especialistas recomiendan prestar atención cuando la alimentación, el peso o la apariencia comienzan a ocupar una parte excesiva de los pensamientos cotidianos o condicionan la vida social, emocional y familiar.
Precaución con los medicamentos para perder peso
La popularización de los medicamentos agonistas del receptor GLP-1 también ha introducido un nuevo elemento en la conversación sobre imagen corporal.
Algunas figuras públicas han reconocido haber utilizado este tipo de tratamientos para perder peso.
Estos medicamentos fueron desarrollados inicialmente para la diabetes tipo 2 y posteriormente algunos han recibido indicaciones específicas para el tratamiento de la obesidad o el sobrepeso cuando existen determinados criterios médicos.
Villapalos subraya que su utilización debe estar basada en una evaluación médica individualizada, considerando beneficios, riesgos y condiciones de salud.
El hecho de que puedan favorecer una reducción de peso no significa que deban utilizarse simplemente para alcanzar un determinado ideal estético.
La delgadez excesiva también puede afectar al organismo
Cuando el cuerpo recibe durante períodos prolongados menos energía y nutrientes de los que necesita, pueden aparecer diferentes complicaciones.
Entre ellas se encuentran la pérdida de masa muscular, disminución de la densidad ósea, alteraciones hormonales, problemas gastrointestinales y dificultades para regular la temperatura corporal.
En situaciones graves, una nutrición insuficiente puede afectar el funcionamiento de distintos órganos y convertirse en una amenaza para la vida.
Estas consecuencias refuerzan la importancia de evaluar el peso dentro de un contexto médico amplio y no únicamente desde criterios estéticos.
Educar sobre diversidad corporal
Los especialistas consideran fundamental enseñar a niños y adolescentes que no existe un único tipo de cuerpo saludable.
La genética, la edad, la constitución física, las condiciones médicas y numerosos factores individuales influyen sobre el peso y la forma corporal.
Por ello, recomiendan fomentar una mirada crítica hacia las imágenes difundidas en redes sociales y evitar utilizar el físico de celebridades, modelos o creadores de contenido como referencia universal.
“Esos tipos de cuerpos existen, pero no tienen por qué convertirse en un modelo con el que compararse”, resume Villapalos.
El objetivo, señalan los especialistas, no debe ser perseguir una determinada apariencia, sino mantener hábitos sostenibles de alimentación, actividad física y cuidado de la salud mental, recurriendo a profesionales cuando aparezcan cambios importantes de peso o una preocupación excesiva por la imagen corporal.
