La Empresa Metropolitana de Transporte (EMT) mantiene en ejecución un programa intensivo de mantenimiento en el Metro de Santo Domingo con el objetivo de reducir fallas, mejorar la respuesta ante averías y elevar la confiabilidad del sistema.
El director de la entidad, Jhael Isa, explicó que los trabajos se concentran primero en los componentes considerados críticos para la operación de los trenes, mientras otros subsistemas son intervenidos de manera paralela.
Según el funcionario, el plan también incluye un esquema de respuesta rápida para atender cualquier incidencia mientras continúan las labores generales de mantenimiento.
Avería reciente afectó sistema de protección
La interrupción registrada el pasado martes estuvo relacionada, de acuerdo con Isa, con una falla en un gabinete de coordinación de protecciones identificado como SLA.
El equipo técnico sustituyó los componentes afectados y logró restablecer el sistema unos 40 minutos después de localizar el problema.
Isa sostuvo que disponer de personal especializado y repuestos permitió evitar una interrupción más prolongada.
El funcionario aclaró que las fallas registradas en el Metro no necesariamente responden a una misma causa, ya que pueden involucrar el suministro eléctrico, los sistemas de tracción, los propios trenes o los mecanismos de protección.
Tres subestaciones fueron sincronizadas
Uno de los puntos prioritarios del programa ha sido el suministro eléctrico.
Isa indicó que las subestaciones de La Isabela, UASD y Paraíso vinculadas al Metro ya operan bajo un esquema sincronizado desarrollado en coordinación con la Empresa de Transmisión Eléctrica Dominicana (ETED).
Según explicó, anteriormente no existía un mecanismo que permitiera coordinar de manera automática el funcionamiento conjunto de las tres instalaciones.
La intervención busca reducir la posibilidad de que una falla en una subestación provoque interrupciones prolongadas en la operación ferroviaria.
EMT dice haber reducido frecuencia de fallas
El director de la institución afirmó que, tras un análisis general del sistema, fueron identificadas deficiencias relacionadas con la falta de mantenimiento sostenido en algunos componentes especializados.
Según sus datos, el promedio de interrupciones habría disminuido de alrededor de tres eventos mensuales a aproximadamente uno.
Esta cifra corresponde a una evaluación de la actual administración de la EMT.
Mantenimiento podría extenderse hasta 18 meses
Isa señaló que el proceso de recuperación y actualización técnica no está concebido como una intervención de corto plazo.
El programa lleva varios meses en ejecución y, según las proyecciones de la entidad, podría extenderse entre 12 y 18 meses.
La meta es completar una parte importante de las intervenciones durante noviembre, aunque determinados trabajos podrían continuar hasta febrero.
El funcionario relacionó parte de las necesidades actuales con la antigüedad del Metro y el desgaste natural de componentes que llevan años en operación.
Preparan panel público de disponibilidad
La EMT también proyecta implementar un panel digital de seguimiento para publicar mensualmente indicadores sobre disponibilidad, tiempo de operación e interrupciones del servicio.
La intención, según Isa, es que los usuarios puedan conocer de manera periódica el comportamiento del sistema y utilizar esos datos como herramienta de rendición de cuentas.
Nuevos contratos exigirían hasta 99 % de disponibilidad
Otra de las medidas previstas consiste en modificar la forma en que se contratan los servicios de mantenimiento.
Isa explicó que los nuevos contratos buscarán vincular el pago y las responsabilidades de las empresas a indicadores concretos de disponibilidad.
La referencia planteada es alcanzar alrededor de un 99 % de disponibilidad del sistema, incluyendo penalidades cuando los proveedores no cumplan con los niveles establecidos.
La EMT también ha incorporado especialistas nacionales e internacionales para apoyar el proceso técnico, entre ellos profesionales con experiencia en sistemas ferroviarios de Estados Unidos.
La institución sostiene que el objetivo final es establecer una cultura de mantenimiento permanente y reducir la posibilidad de interrupciones prolongadas en uno de los principales sistemas de transporte público del Gran Santo Domingo.
