La cantidad de billetes y monedas en manos del público dominicano registró una reducción durante los primeros días de septiembre, al mismo tiempo que los depósitos bancarios y otros indicadores de liquidez permanecen en niveles elevados.
De acuerdo con cifras del Banco Central de la República Dominicana, el efectivo en manos del público se situó en RD$266,435.4 millones al 7 de septiembre, por debajo de los RD$272,560.7 millones registrados al cierre de agosto.
En diciembre de 2025, cuando tradicionalmente aumenta la circulación de efectivo debido al pago de regalías y otros ingresos extraordinarios, el monto había alcanzado RD$292,959.4 millones.
La reducción del efectivo físico, sin embargo, no implica necesariamente que los hogares dispongan de menos dinero, debido a que también puede estar relacionada con una mayor utilización de transferencias electrónicas, tarjetas y otros medios digitales de pago.
Oferta monetaria se mantiene elevada
Los agregados monetarios muestran que continúa existiendo una cantidad considerable de recursos dentro del sistema financiero.
Al cierre de agosto, el M2, que comprende efectivo, depósitos transferibles y otros instrumentos financieros denominados en pesos, alcanzó RD$2.45 billones.
Para el 7 de septiembre se situaba en aproximadamente RD$2.44 billones.
El indicador más amplio, conocido como M3, que incorpora además determinados depósitos y valores denominados en moneda extranjera, alcanzó RD$3.38 billones durante los primeros siete días de septiembre.
En diciembre de 2025 se encontraba alrededor de RD$3.26 billones y al cierre de agosto de este año había ascendido a casi RD$3.40 billones.
Más dinero en bancos no significa necesariamente mayor capacidad de consumo
El aumento de los depósitos y de los agregados monetarios ofrece información sobre la liquidez general de la economía, pero no permite determinar por sí solo cuánto dinero tienen disponible las familias para sus gastos cotidianos.
La distribución de los ingresos, el costo de los alimentos y servicios, el nivel de endeudamiento y las obligaciones financieras también influyen en la capacidad de consumo de los hogares.
El Banco Central mantiene actualmente su tasa de política monetaria en 5.25 % anual, dentro de una estrategia orientada a preservar la estabilidad de precios en un escenario internacional marcado por incertidumbre económica y energética.
Morosidad ampliada supera la mora tradicional
Los datos de la Superintendencia de Bancos muestran que la morosidad tradicional del sistema financiero continúa relativamente contenida.
A mayo de 2026, la morosidad simple se situaba en 1.89 %.
Sin embargo, la denominada morosidad estresada alcanzaba 7.69 %. Este indicador ofrece una visión más amplia de los créditos con señales de deterioro, al incorporar exposiciones que van más allá de los préstamos formalmente vencidos.
Los créditos destinados al consumo y los hogares presentan algunos de los niveles de mora más elevados, aunque las autoridades financieras resaltan que el sistema mantiene niveles de provisiones y solvencia suficientes para absorber riesgos.
Crecen los clientes que regresan al crédito
La plataforma Simbad de la Superintendencia de Bancos reportó en mayo 14,746 nuevos deudores, cantidad 0.6 % inferior a la registrada un año antes.
En cambio, 12,060 personas volvieron a ingresar al sistema como deudores después de haber tenido previamente obligaciones financieras, para un crecimiento interanual de 6.7 %.
Las mujeres representaron el 50.4 % de esos clientes y los hombres el 49.6 %.
Los indicadores dibujan así un escenario mixto: menos efectivo físico circulando entre el público, mayores recursos depositados en el sistema financiero y algunas señales de presión sobre determinados segmentos de crédito de los hogares.
